Pietro Aretino

Sonetos Lujuriosos

 

Algunos recopilados en internet

SONETO I

(Un poeta recita a su amada bellos versos, hasta que ésta, furiosa, reclama menos palabras y más hechos)

Amémonos sin tasa ni medida
puesto que para amar hemos nacido
adora mi gorrión cual yo tu nido
pues sin ellos ¿valdría algo la vida?
Y si aún luego de ésta extinguida
fuese posible amar, bien querido,
a gritos pediría el bien perdido
para seguir gozándote todavía.
Gocemos cual lo hizo regiamente
la primera pareja de mortales
bien aconsejados por la serpiente.
Que nos perdieron por amar, se dice
blasfemia son dichos tales
que sólo a quién no ama satisface.
-Pues calla y ama y también, ¡castigo!
Calla y méteme hasta los pendones
jueces de amor y del amor testigo.

 

 

SONETO II

Méteme, rey, un dedo en el trasero;
cuélame ahora la pieza despacito;
húndela también, que no me quito,
Y gózame, pues que goces quiero.
 
¡Ay, qué placer! Me matas y me muero;
si esto es pecar, ¡peque hasta el infinito!
¿quieres meter tu gloria en mi culito
y en el chisme el dedillo traicionero?

 

Bien está ahora ensartada en el chumino;
La próxima detrás irán los tiros,
Si es que no me equivoco en el camino.
 
¡Esto es vivir! Y no los insensatos
que lejos de la cama y de la mesa
pierden el tiempo como mentecatos.
 
¿Qué gozar es morir? Bah!, estupideces;
para vosotros la virtud, pazguatos;
por una vez amar...¡morir cien veces!

 

 

Soneto III

Esta verga quiero yo, y no un tesoro.
Ella es la que procura la dicha,
es una polla digna de una emperatriz;
esta gema vale más que un pozo de oro.

Ay de mí, socorro polla, que me muero.
Trata de enfundarte en la matriz,
más al fin, la verga pequeña se desdice
si en la crica quiere actuar con decoro.

-Señora mía, es verdad lo que bien decís:
que quien tiene poca verga y folla en coño,
merecería un enema de agua fría.

Si es corta, que folle por el culo noche y día,
pero si es despiadada y fiera, como la mía,
que se desahogue siempre con los coños.

-Cierto, pero tanto nos deleitamos
con la polla, y tan divertida nos parece,
que ese obelisco delante y atrás tendremos.

 

 

Soneto IV

Tienes un buen rabo, grande y bello.
Venga, déjamelo ver, si es que me amas.
-¿Quieres probar a mantenerte
con él en el coño y conmigo encima?

-¿Que si quiero probarlo? ¿que si puedo?
Mejor esto que comer o que beber.
-¿Y si así tumbados, luego os desgarro
y os hago daño?. -Piensas igual que el Rosso.

Vamos, ponte en la cama o en el suelo
sobre mí, que si fueses Marforio
o algún gigante, más aún disfrutaría.

Pero alcanza la médula y los huesos
con esta verga tuya tan venerable,
que hasta protege a los coños de la tos.

-Abríos bien de piernas.
Puede que se vean por ahí mujeres
mejor vestidas, mas no tan bien gozadas

 

 

Soneto V

-¿Por dónde os la vais a meter?, responded,
¿por delante o por detrás? Quiero saberlo.
-¿Por qué? ¿es que os molestaría
si en el culo me la clavo, por desgracia?

-No, señora. Es porque el coño sacia
tanto a la polla que da poco placer.
Mas así lo hago yo por no parecer
un fraile Mariano, verbi gratia.

-Pues si la polla entera en el culo deseáis,
como anhelan los grandes, estoy contenta
de que con el mío hagáis lo que queráis.

-Agarradla con la mano y metedla dentro,
que tanta utilidad para el cuerpo encontraréis
como la asistencia a los enfermos.

Y yo tal gozo siento
al sentir mi verga en la mano vuestra,
que pronto moriré si ahora follamos.

 

 

Soneto VI

-Menuda tontería ha sido,
pudiendo elegir cómo follaros,
la polla en el coño haber metido
cuando no me negabais vuestro culo.

Que conmigo acabe mi genealogía,
pero por detrás quiero meterla muchas veces,
pues el ano y la raja son tan distintos
como el vino aguado y el malvasía.

-Fóllame y haz conmigo lo que quieras
por el coño y por el culo ¿qué importa
por dónde tú hagas tus asuntos?;

Hay en mi higa y en mi culo tales fuegos
que ni pollas de mulos, bueyes y asnos,
pueden un poco calmar mis ardores.

Un calzonazos serías
si lo haces a la usanza antigua;
Si yo fuera hombre, coños nunca querría.

 

Soneto VII

 -Tienes la verga en el coño y ves mi culo,
y yo veo tu culo cómo está hecho.
-Mas podrías decir que no estoy cuerdo,
porque las manos las tengo donde los pies.

-Pues si así crees que puedes follar,
un bestia eres, y no lo lograrás
porque al follar mejor me adapto
cuando tu pecho sobre el mío está.

-Yo os quiero follar con maña, comadre,
y acariciaros el culo mil veces
con los dedos, la polla y la lengua,

que vais a sentir un placer infinito,
un no sé qué más dulce que el rascar
de la diosas, duquesas y reinas.

Al final me diréis
que es estas ceremonias soy valiente,
más tengo la polla pequeña y desespero.

 

 

Soneto VIII

-Me perdonarás, pero la quiero en el culo.
-Señora, no quiero cometer tal pecado,
porque esa es vianda de prelados
que han perdido el gusto para siempre.

-Vamos, métela aquí. -Que no. -Que sí.
-¿Por qué? , ¿no se usa ya el otro lado,
o sea, el coño? -Sí, pero es más grato
la verga por detrás que por delante.

-De vos dejarme quiero aconsejar.
Vuestro es el carajo, y si así os place,
como a carajo le debéis mandar.

-Aceptado, mi bien, métela de lado:
Por aquí, así, y no te corras todavía,
Oh verga, buena amiga, oh verga santa.

-Metétela toda entera
-Ya ha entrado toda dentro ¡qué placer!,
y así quisiera estar sentada un año.

 

 

Soneto IX

-Abrete bien de piernas para que yo tenga
tu culo hermoso y tu coño en la cara.
Culo que procura el paraíso,
coño que limpia el corazón por los riñones.

Mientras yo te contemplo, ahí me viene
de repente el capricho de besarte,
y me parece ser más bello que Narciso
en el espejo, que a mi polla alegra.

- ¡Corrompidos! En la tierra y en la cama.
Te estoy viendo, putona, y si te cojo
dos costillas del pecho he de romperte.

-Pues me cago en ti, vieja chismosa,
Que por este placer pluscuamperfecto
en un pozo entraría sin acetre.

No hay abeja tan golosa
de la flor como yo del noble carajo,
y aún sin catarlo, por mirarlo me empapo.

 

Soneto X

-Marte, haragán descontrolado,
no se yace así sobre una moza,
ni a Venus se la folla a ciegas,
con tanta furia y tan poca discreción.

-Yo no soy Marte, sino Ercol Rangone,
y a vos os follo, que sois Ángela Greca;
y si aquí conmigo el laúd tuviera,
mientras follo una canción os tañera,

y vos, señora mía, dulce consorte,
en el coño haríais bailar mi verga
meneando el culo y presionando fuerte.

- Sí, señor, al joder con vos me empapo,
pero temo que Amor me dé la muerte
con vuestras armas, pues es niño y loco.

-Cupido es mi muchacho
e hijo vuestro, y mis armas cuida para
a ti, diosa ociosa, consagrarlas.

 

SONETO XI

(Una pareja dialoga sobre sus deseos)

Separa bien los muslos, alma mía
que quiero bien de cerca ver tu rosa
¡Oh, suavísimo vello! ¡Oh, rica cosa!
¡puerta de mi ilusión! ¡Miel! ¡Ambrosía!
Un capricho me llena de alegría;
voy a comerme fruta tan golosa;
me volveré y seré treta graciosa
pues a tu boca irá mi mercancía.
-¡Que me aplasta! ¡Aguarda! ¡Ay, mi pecho!
Jamás tan cerca vi verga tan tiesa
Mas juro que he de dejarte satisfecho.
-¡Hola al cabrón! ¡Miren la permuta!
El lame en el panal como en barbecho
y ella cree que la verga es una fruta
-¿Vieja, quieres aquí poner tu morro?
-Hijo no me pongáis los dientes largos
que tan sólo de veros ya me corro.

 

Soneto XII

 -No tires, Cupido sinvergüenza,
de la carriola. Párate, borrico,
que quiero dar por coño, y no por culo,
a quien me toca la polla, y yo me río;

En los brazos y en las piernas confío,
mas tan incómodo estoy, no te engaño,
que así hasta un mulo, en una hora moriría.
Sin embargo, soplo y grito con el culo.

Si acaso te cansaras, Beatriz,
me habrás de perdonar, porque ya sabes
que follar en esta postura me destroza;

y si no tuviera tu culo por espejo,
sosteniéndome así, en ambos brazos,
Nunca concluiría nuestro asunto.

Oh culito blanco y rosado,
Si no me recreara mirándote,
no tendría la verga tiesa apenas.

 

 

 

SONETTO LUSSURIOSO XIII - Pietro Aretino

Dame la lengua y apoya el pie en el muro,
aprieta los muslos y sostenme prieto prieto
ponte boca abajo sobre el lecho
que nada me interesa excepto follar.

¡Ay, traidor, qué dura tienes la verga!
¡Oh! ¿Cómo? ¡Es como un confite para el coño!
Un día me la meteré en el culo, te lo prometo
y te aseguro que saldrá limpia.

Te lo agradezco, querida Lorenzina.
Me esforzaré por servirte, pero empuja,
empuja como hace la Ciabattina.

Ahora mismo ¿y tú cuándo lo harás?
En seguida, tú dame toda tu lengüecita,
que me muero. Yo también... y tú eres la razón.

Entonces, ¿cumplirás?
Ahora mismo, ahora lo hago, mi señor,
ahora lo hago. Y yo... ¡Ay de mí, oh Dios!

[ÉL]  Dammi la lingua e apponta i piedi al muro,
stringe le coscie e tiemmi stretto stretto,
lasciatev'ir a riverso sul letto,
che d'altro che di fotter non mi curo.

[ELLA] Ahi, traditor, tu hai che cazzo duro!
Oh, come? su la potta ci confetto!
Un dì tormelo in culo ti prometto,
e di farlo uscir netto t'assicuro.

Io vi ringrazio, cara Lorenzina.
Mi sforzerò servirvi, ma spingete,
spingete come fa la Ciabattina.

Io farò adesso, e voi quando farete?
Adesso dammi tutta la lenguina,
ch'io moro.
E io... E voi cagion ne sete.

Adunque compirete?
Adesso, adesso faccio, signor mio,
adesso ho fatto.
E io....ahimè, o Dio!











Sonetto XVI


Tu pur a gambe in collo in cul me l'hai
ficcato questo cazzo: urta, fracassa!
del letto mi ritruovo in su la cassa.

Oh, che piacer è questo che me dai!

Ritornami sul letto, che mi fai
crepar qui sotto con la testa bassa.
Dolor de' figli, merda questo passa.
Amor crudel, a che redutto me hai!


Che pensi tu di far? Quel che ti piace.
Dammi la lingua un poco, anima mia:
assai dimanda chi ben serv'e tace.
 

La potta alquanto di piacer vorria,
se non tra lei e il cul non fia mai pace.
Spinge, compar, chè 'l cazzo sen va via!

Certo morta saria,
se stava un poco più aver ristoro
da te, mio ben, mio cor e mio tesoro.






 

 

 

SONETO ¿XVI?

(Una pareja, ardiendo de deseo, rodeada de hijos; el marido medita sobre la posibilidad de embarazar a su mujer)

-No llores, nene mío, tenla quieta,
tu métemela toda sin cuidado,
dame también la lengua, bien amado,
y avívame el hornillo con tu teta.
-Puesto que así lo quieres loca, sea,
anda, vuélvete del otro lado.
-Cuando me digas qué hacer de grado
pero, duérmete niño. Que más sea.
Mecer, cantar, coger, que maravilla
son tres cosas que a un tiempo ejecuto
cual si fuese la cosa más sencilla.
Esto es aprovechar las ocasiones
una mano en mi pipa, el pie en la cuna,
la otra acariciando los cojones.
¡Pero no te retires que me viene!
-Es que te haré otra tripa de seguro.
-Aunque me hagas cuarenta, ¡reviene!


 

La cópula

(Hombre): - Follemos, vida mía, follemos ya
pues todos nacimos para follar,
y si tú el pene adoras, yo el coño amo, y el mundo
una mierda sin esto sería

Y si post mortem follar se pudiera
diría: así follemos hasta morir,
pues tanto follaron Adán y Eva
que la muerte les pareció harto injusta.

(Mujer): - Y es verdad, que si los muy tunantes
no hubiesen comido aquel fruto engañoso,
bien se hubieran saciado los amantes.

Mas dejémonos de historias, y hasta el corazón
híncame el pene, y ahí reviente
el alma que vive y muere por él.

(Hombre): - Y, si es posible, fuera
del coño no me dejes los testículos,
de todo placer gozado, testigos.

 


 

"Un capricho me llena de alegría:

voy a comerme fruta tan golosa;

me volveré y será treta graciosa

pues a tu boca irá mi mercancía."